jueves, 23 de agosto de 2012

La Ciudad Dorada

Siempre renegué de las ciudades pequeñas y de los pueblos. Claro, soy capitalino y sentía –con cierto grado de superioridad- que los lugares con pocos habitantes y de corta extensión, no tenían mayor cosa que ofrecer.  

Bastante equivocado estaba. Sin ser consiente del brusco cambio, decidí irme a estudiar a una ciudad con 160 mil habitantes y 8 mil kilómetros de extensión. En otro momento hubiera dicho “es un pueblo con semáforos”. Pero la vida es curiosa y con más alegría que molestias me acostumbre a este lugar.

Desde el primer día, la ciudad me maravilló con su historia reflejada en la arquitectura en piedra dorada. Durante las primeras caminatas turísticas pensé que no era extraño que la UNESCO la hubiera declarado patrimonio de la humanidad.

En poco tiempo, aprendí a caminar a todo lugar; aprendí a recorrer las mismas calles con la misma gente; aprendí a perderme y aprendí a encontrarme. Me agradó el hecho de no tener que soportar el tráfico, de no estar obligado a perder horas enteras montado en el transporte público, de no tener que esconder mi celular en todo momento. En pocas palabras, disfruté de las cosas que solo ofrecen las ciudades pequeñas.

Así que, como hombre agradecido que me enseñaron a ser, hago este pequeño homenaje a la ciudad que me acogió durante este tiempo. Las fotos que verán a continuación, son una muestra de las cortas palabras que aquí escribo. Aclaro que no son fotos nuevas, de hecho las pueden encontrar en cualquier postal o en google imágenes, pero es imposible resistirse a tomarlas. En ellas entenderán porqué Salamanca fue bautizada como la Ciudad Dorada de España. 

Plaza Mayor

Catedral Antigua desde la Universidad Pontificia



Torre de la Universidad Pontificia


Plaza de Anaya

Catedral Vieja

Plaza Mayor nocturna

Ramón y Cajal

Torre de la Catedral Vieja

Archivo Diocesano

Calle de Varacruz

El Lazarillo de Tormes

Puente Romano

Catedral Vieja

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