martes, 13 de noviembre de 2012

Politico-economicus


El país del sagrado corazón es un paraíso de ejemplos de políticos que gobiernan en beneficio propio.Congresistas que se blindan a sí mismos contra procesos penales en su contra, Ministros que otorgan beneficios económicos a particulares que luego les retribuyen y Presidentes que modifican la Constitución para permanecer en el poder, son ejemplos bien recordados en la historia política del país.

Muchos consideran este fenómeno como un problema social de valores. Sin embargo, la teoría económica ofrece un planteamiento mucho más interesante con la “public choice theory” o teoría de la elección pública. La idea, que le valió a James M. Buchanan el premio nobel de economía, sostiene que los políticos responden al postulado de homo-economicus, luego sus decisiones son racionales, buscan satisfacer sus intereses y responden a incentivos en la búsqueda de este objetivo. La política, se concibe entonces como un mercado donde se intercambian bienes y políticas públicas, en busca de dichos intereses. Estos últimos, pueden traducirse en votos para ser reelegido, mayor dinero a través de salarios altos o pagos ilegales, poder, etc. Solo después de satisfacer sus necesidades, los políticos buscarán el bienestar social.

Se trata de una idea cruda, para muchos deshumanizada, pero bastante cierta y verificable en la práctica política. Con toda seguridad, los políticos preferían una política pública ineficiente pero que representen votos o prebendas a futuro frente una política eficiente pero impopular. Un claro ejemplo de esta afirmación es el caso de AIS.

De manera que hay que quitarse la ilusa idea de que los políticos y gobernantes trabajan y deciden en nuestro beneficio. Nada más lejos de la realidad como lo demostró la teoría económica. El impulso humano los lleva a su beneficio propio.

2 comentarios:

  1. Oiga interesante, pero le aporto algo a ver ud que opina... Que los políticos sean seres racionales y maximizadores no está mal en la medida que nosotros los electores también lo somos. Esto quiere decir que desde el punto de vista teórico, al hacer la suma de todos los intereses egoístas de los electores elegimos a un político determinado y si resulta que su ejercicio no beneficia a la mayoría, pues en la siguiente elección no sería re elegido.

    Claramente los dos sabemos que eso no ocurre en la práctica, sin embargo, en mi opinión, otra teoría económica explica el porque: el problema de acción colectiva. Y además de eso, el "mercado de los políticos" está afectado por fallas de información que lo hacen ineficiente. El elector no tiene una forma clara de recordar las votaciones en las que participo un candidato determinado, los tiempos judiciales se demoran demasiado para resolver un proceso, etc. En ese orden de ideas, la ineficiencia que se presenta en la forma de actuar del político al ser corrupto y usar su posición para intereses personales, no se debe tanto a que sea egoísta, sino a que no existen formas en que el mercado pueda reaccionar para corregir ese comportamiento.

    Un abrazo

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    1. Tiene razón en varias cosas, pero tengo varios comentarios:

      1. No es muy claro que la suma de votos lleven a las decisiones más eficientes o racionales. Sobre esto, es bien interesante el teorema de la Imposibilidad de Arrow. Por eso, la suma de votos a en unas elecciones, no nos lleva a que sea elegido el candidato que maximizará nuestros beneficios.

      2.Concuerdo con que existe asimetría de información en el mercado político, lo que lleva a los electores a tomar una decisión diferente de la que tomarían su tuvieran toda la información y con ello, un resultado ineficiente.

      3. Creo que el resultado adverso que se produce si tiene origen en la individualidad del político, que finalmente aprovecha la ventaja informativa que posee. Por eso, la importancia de crear incentivos a los políticos que lo lleven a ajustar su conducta. En últimas, coincidimos en que faltan mecanismos que regulen el comportamiento natural del político.

      Oiga Gracias, me puso a pensar.

      Un abrazo

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